La escuela de Atenas

La escuela de Atenas

lunes, 2 de diciembre de 2013

2 bimestre

Ya están calificados todos los ensayos. Sólo resta agradecerles por su participación. Ha sido un gusto. Buenas vacaciones y nos vemos al regreso. Recuerden, cualquier comentario, siéntanse libres para expresarlo.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Yo vs. Superyó

Sigmund Freud intentó explicar el funcionamiento psíquico humano mediante un aparato compuesto por tres elementos: el Ello, el Yo y el Superyó. El Ello es la parte inconsciente e innata del ser humano que busca satisfacer sus impulsos primitivos (sed, hambre, sexo, agresión); el Superyó contrarresta al Ello, por lo que representa las ideas morales y éticas que recibimos de nuestra cultura, dando resultado a la conciencia moral (autoevaluación, crítica, negación) y al ideal del yo (autoimagen que sigue las conductas aprobadas). La última parte, el Yo, se encarga de cumplir las demandas del Ello en el entorno del individuo, mientras que complace las exigencias del Superyó.

Todo lo anterior se puede reducir a los famosos angelito y diablito que cada uno tiene en cada hombro; al final la decisión es tomada por la persona mediante las influencias de cada "bando". En muchos casos es fácil lograr el equilibrio, pero en muchos otros, uno está muy lejos de lograrlo, aunque todo depende de la persona.

A lo que se me refiere, encuentro muy difícil alcanzar el equilibro en muchas ocasiones, y todavía más últimamente, aunque por suerte a veces la logro. Algunas veces me he puesto a pensar el por qué de lo anterior, aunque con pocos resultados. Uno de ellos, y con alta probabilidad de serlo, es el que tengo la tendencia e ilusión de que mi Yo logre ser mi Superyó. Lo anterior es algo imposible, ya que alcanzar la perfección es algo totalmente platónico y además me quedaría sin mi Superyó.

Yendo más a fondo, el apenas cuestionar ante mis propias y fuertes exigencias me permitió observar que tienen como como causa principal el cumplir con todos los valores que se me han enseñado desde mi nacimiento. Desde la responsabilidad y honestidad, pasando por el servicio social y la congruencia, hasta llegar a la crítica y comprensión. Al final, después de cuestionarme casi incontable veces el por qué es que tengo que cumplir con todo lo que me pido a mi mismo, acabo siempre con la misma respuesta: ser una muy buena persona en todos los ámbitos, y en lo posible, ser mejor con cada día.

Este pensamiento lo tengo metido desde hace mucho tiempo sin saber bien de donde lo obtuve. Considero que no es algo incorrecto ni algo correcto, sino una gran parte de mi mismo, especialmente es mi Superyó que me dice qué cosas tengo que hacer y cómo. Estoy completamente seguro que la mayoría de las cosas que hago están bien, pero lo que ya se que no está bien es como es que las hago.

A partir de ahora me comprometo a controlar mucho más las exigencias de mi Superyó dentro de mi vida cotidiana.

Fausto Villagómez 6°B

martes, 19 de noviembre de 2013

Teologia y Filosofía

La teologia siempre ha sido ligada, influenciada, y hasta tomada como lo mismo a la filosofía. Pero el cambio se da cuando la sociedad le da un giro a la filosofia en la edad Media, creando la teologia, un estudio del dios occidental.

Este pensamiento se propago por todo europa, no solo moldeando una religion sino que tambien son las bases de la pura cultura occidental. Pero esto fue un largo proceso, ya que la religion catolica tenia diferentes interpretaciones y visiones de la "palabra de dios". Alli juntaron, e interpretaron de diferentes formas las teorias filosoficas de los pensadores antiguos.

Con todo esto, se consolido una de las religiones mas tracendentes en la historia de la humanidad, que existe en la actualidad. 

El Eterno Retorno y su problemática

La idea del eterno retorno ha sido postulada desde hace ya mucho tiempo. Inicialmente asociada por la India y retomada por Egipto en la antigüedad, su forma como pensamiento propiamente filosófico se tomó con los griegos.

Todos los postulados son diferentes dependiendo del filósofo pero quizá la idea general se puede plantear de la siguiente forma: todo lo que fue, será otra vez, hablando de una recurrencia infinita de instantes en un tiempo cíclico eterno. 

Después de filósofos como Orígenes en la antigua Grecia, la idea del eterno retorno no gue completamente olvidada, inclusive escritores tan grandes como Dostoievski mostraban indicios de esta mentalidad. En su novela Los hermanos Karamazov (1880), Dostoievski, en boca de uno de los personajes -el diablo-, plantea el eterno retorno:

“What, he accomplished it? But where did he get the billion years to do it?” 
“Why, you keep thinking of your present earth! But your present earth may have been repeated a billion times. Why, it’s become extinct, been frozen, cracked, broken to bits, disintegrated into its elements, again ‘the water above the firmament,’ then again a comet, again a sun, again from the sun it becomes earth–and the same sequence may have been repeated endlessly and in exactly the same way in every detail, most unseemly and insufferably tedious…”

Es posible que la novela de Dostoievski sirviera de inspiración a Nietzsche, gracias a quién la idea del eterno retorno recobró relevancia y popularidad filosófica. Lo presenta principalmente en dos obras: 1) La gaya ciencia (1882), donde se plantea como ejercicio de pensamiento para considerar implicaciones y lo desarrolla como posibilidad. Y 2) Así habló Zaratustra (1883), en el cual Nietzche hace un desarrollo con mayor complejidad del concepto. El siguiente pasaje es uno de los más representativos de este desarrollo:

«¡Mira ese portón! ¡Enano!, seguí diciendo: tiene dos caras. Dos caminos convergen aquí: nadie los ha recorrido aún hasta su final.        
Esa larga calle hacia atrás: dura una eternidad. Y esa larga calle hacia adelante – es otra eternidad.Se contraponen esos caminos; chocan derechamente de cabeza: -y aquí, en este portón, es donde convergen. El nombre del portón está escrito arriba: ‘Instante’.      
 Pero si alguien recorriese uno de ellos – cada vez y cada vez más lejos: ¿crees tú, enano, que esos caminos se contradicen eternamente?» – 
«Todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo.»        
«Tú, espíritu de la pesadez, dije encolerizándome, ¡no tomes las cosas tan a la ligera! O te dejo en cuclillas ahí donde te encuentras, cojitranco, – ¡y yo te he subido hasta aquí!        
¡Mira, continué diciendo, este instante! Desde este portón llamado Instante corre hacia atrás una calle larga, eterna: a nuestras espaldas yace una eternidad.        
Cada una de las cosas que pueden correr, ¿no tendrá que haber recorrido ya alguna vez esa calle? Cada una de las cosas que pueden ocurrir, ¿no tendrá que haber ocurrido, haber sido hecha, haber transcurrido ya alguna vez?        
Y si todo ha existido ya: ¿qué piensas tú, enano, de este instante? ¿No tendrá también este portón que – haber existido ya?      
¿Y no están todas las cosas anudadas con fuerza, de modo que este instante arrastra tras sí todas las cosas venideras? ¿Por lo tanto – – incluso a sí mismo?      
 Pues cada una de las cosas que pueden correr: ¡también por esa larga calle hacia adelante tiene que volver a correr una vez más! – Y esa araña que se arrastra con lentitud a la luz de la luna, y esa misma luz de la luna, y yo y tú, cuchicheando ambos junto a este portón, cuchicheando de cosas eternas – ¿no tenemos todos nosotros que haber existido ya?      
–y venir de nuevo y correr por aquella otra calle, hacia adelante, delante de nosotros, por esa larga, horrenda calle – ¿no tenemos que retornar eternamente?» –
En muchos sentidos parece problemático sostener que un instante se repite y pasa infinito número de veces en infinito tiempo. Si hay algo que distinga a dos instantes, por lo cual se diga que son en diferentes momentos, entonces habríamos de decir que no se trata del mismo instante, ya que de lo contrario sería contradictorio. Un instante se distingue de aquel que es su repetición (para que se considere como repetición), por más que la única distinción sea el tiempo en que se presenta o el número que le corresponde en la serie de repeticiones.

El instante no puede ser uno muchas veces, si lo fuera, no sería uno, sino muchos; para que sea muchas veces debería existirá algo que distinguiera una ocasión de la otra, y entonces ya no se trata del mismo. Entendiéndolo así, si es uno, sólo pasa una vez, y en esta medida no hay repetición, y por esto no parece ser apropiado el concebir un ciclo infinito. Y si fuera infinita la cantidad de instantes, diciendo que el flujo sí es infinito, ya no se hablaría de un ciclo, y por esto no sería preciso hablar de un retorno.

Un momento no puede ser el mismo dos veces, tomando como mismidad una identidad. Esta repetición, por tal, no puede ser ni absoluta ni propia, ya que si hay factores por los cuales un instante es distinto a su repetición, aquello que relaciona a los instantes no serían sino factores comunes, grados de similitud más que una identidad, entonces se trata de un simulacro, no de una repetición.

Considerando todo lo anterior, lo que hay es una repetición referencial, no absoluta. Hay similitudes entre dos estados que nos hacen relacionarlas. Como al decir que repetimos errores: no es el mismo error absoluto, pero hay factores comunes que nos permiten identificarlo con otro evento y decimos que “se repite”, solamente tomando aquel factor como referencia. No se repite según todas sus variables, si lo hiciera no habría distinción entre uno y otro, y no sería repetición, sino un solo momento.

Quizás la idea, en especial como la retoma Nietzsche, cargue con un valor ético detrás. Diciéndonos que hay que afrontar la vida como si ésta se fuera a repetir por siempre. Pero bajo esta concepción también hay una problemática: el retorno supone la repetición infinitas veces, el instante y la persona no serían los mismos si la conciencia no fuera también la misma, de tal manera que jamás seríamos conscientes de que esto es una repetición. Si lo fuéramos, sería una diferencia por la cual no se trataría de una repetición propia. Así, si nuestra vida es vuelta a vivir exactamente igual, no tendríamos por qué preocuparnos, nos parecería tan fresca como nos había parecido. Sin embargo, quizá baste el solo momento de sufrimiento que viene con concebir la posibilidad de que estamos condenados a este mismo destino una y otra vez.

Las consideraciones que yo tomo en el ensayo anterior son injustas en tanto que no entran en la profundidad de la idea del eterno retorno. Y después de discutir las problemáticas, concluyo: Quizá las implicaciones filosóficas son lo suficientemente ricas como para realizar el planteamiento del problema, que por más que sea problemático, es otro con el que lidia la filosofía, uno de los tantos que ella misma creó.

Bibliografía
-Dostoyevsky, Fyodor; The brothers Karamazov; Signet Classics; U.S.A.; 2007; 745 p.
-Nietzsche, Friedrich; Así habló Zaratustra; Biblioteca Nietzsche, Alianza Editorial; Madrid, España; 2009; 230-231 p.p

La iglesia en la Edad Media


La Edad Media fue una época muy importante dentro de la historia de la humanidad. Esta época duro casi 1000 años, en los que hubo muy poco progreso. A esta época se le conoce también como oscurantismo y es por esta falta de progreso que hubo.

El principal culpable del poco avance fue la iglesia. La iglesia al principio de la  Edad Media  empezaba apenas a ganar poder, pero llegó en esta época a tener tanto poder que controló a toda Europa por este largo milenio. La iglesia quería quedarse en el poder y para esto limitaba mucho a la humanidad para que no hubieran avances y que sólo existiera la religión católica muchas veces impuesta a través del miedo. 

Pero tal vez esta etapa en la humanidad era algo necesario para que en un futuro se creara una sociedad mejor. La iglesia no solo limitaba los avances sino también impuso unas normas que aplicaban a toda la humanidad para crear de un cierto modo una mejor civilización, probablemente si no fuera por la Edad Media nuestra moral y ética dentro de la sociedad sería muy diferente de una mala manera. Entonces no se si podríamos ser una mejor sociedad si no hubiéramos pasado por esta “oscura” época. 


También es evidente que la iglesia hizo muy mal en detener a la humanidad de este modo y la única razón lógica que encuentro para hacer tal cosa es que la iglesia sabía o pensaba que si se permitía los estudios y avances tecnológico entre otros avances iban a perder su poder. Desde mi punto de vista tenían miedo de perder lo que habían logrado entonces intentaban dejar las cosas como estaban. Pero yo pensaría que pudieron haber manejado la situación mucho mejor apoyando a estos avances e implementando todo lo nuevo a la iglesia, así no solo se hubiera perdido la imagen de la iglesia en la edad media de tenebrosa y mala, sino se hubiera convertido la iglesia en un símbolo de progreso y modernidad.

Fernando Salazar

Innovación

¿Qué significa la innovación hoy en día? Es algo que siempre esuchamos, que nos lo repiten diario y que a nuestros papás a veces les gusta cuestionar ("¿¡Ya salió oootro iPhone!?"). La innovación siempre ha existido, y aunque diario escuchemos la palabra no siempre le ponemos la atención que deberíamos de darle. ¿Por qué es importante y por qué deberías de empezar a darle importancia? Porque vivimos en una sociedad que cambia constantemente en todos los sentidos.
   
   Día tras día hay nuevas ideas y nuevos inventos. No solamente en lo tecnológico. Desde el diseño de un coche hasta la forma de abrir la leche en Tetra Pak, cada día se innova, se desarrolla y se inventa. Todo con el fin de hacer las cosas más rapidas y eficientes para el ser humano. Claro que todo esto tiene un precio. De alguna manera u otra, es gracias a la innovación que paulatinamente se ha dejado de utilizar la mano de obra, la cual ha sido remplazada por máquinas que son más rapidas. Ésto provocando la pérdida de empleos y generando pobreza, hambre e inquietud. 

   La innovación es definida por la Real Academia Española como "mudar o alterar algo, introduciendo novedades". El día 19 de noviembre, mis compañeros y yo tuvimos una plática con el director general del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, el Dr. Daniel Moska, y aunque no me cambió la vida, sí me dio una nueva percepción acerca de mi futuro. La mayoría de los alumnos egresados de la educación media superior llegamos a la universidad con la expectativa de encontrar trabajo, de que alguien nos lo de; en lugar de nosotros crear nuestro propio trabajo y también así poder generar empleos. Al principio suena difícil, y lo más probable es que lo sea. Pero fue gracias al emprendimiento y a la innovación de diferentes líderes que hoy tenemos compañías como Disney, Starbucks, Apple y Facebook. 

   Hoy en día no es suficiente con ser bueno en tu trabajo; es necesario saber adaptarse y ser flexible a los cambios que ocurren a diario en nuestro mundo, en un contexto altamente competido y siempre cambiante. No se le debe de tener miedo al cambio, se debe de arriesgar y pensar en cómo innovar, cómo alterar algo e introducir algo nuevo, original, eficaz y que sirva de algo. Los seres que sobreviven no son los más fuertes o los más inteligentes, son los que tienen la habilidad de cambiar y de adaptarse.

Tiempo

El término tiempo es usado diariamente por las personas. Para muchas, el tiempo es una medida, es decir horas, minutos, segundos, etc. Pero, la mayoría de las personas que utilizan este término, no se paran a reflexionar qué es realmente lo que el tiempo mide. Es ahí cuando se habla sobre el tiempo no como una herramienta de medición, si no sobre lo que consiste.
San Agustín dijo: "Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé." Por esto, vale mencionar que San Agustín nació en el año 354 y yo vivo en el 2013, y con tanta diferencia de años, yo pienso lo mismo que él, ya que no podría explicar claramente lo que es el tiempo, pero si puedo pensar en él, y en mi cabeza, todo esto que explico hace sentido.  Como posible resultado, podría declarar que el tiempo existe, ya que aunque lo único que no podemos hacer es definirlo, sabemos que existe porque vivimos en él.
El tiempo se sabe que pasa o que sucede porque podemos recordar situaciones que ocurrieron en el pasado y ya no están pasando en el presente. El presente es lo que me costaría tal vez un poco más en definir, ya que por muy poco tiempo, ahora ya no es ahora. Pensémoslo así, si intentamos comprender el tiempo a partir de una experiencia del pasado, presente y futuro, sería un poco problemático ya que el pasado ya no existe, el futuro todavía no y el presente es constantemente inestable. Así que sería propio hablar de que vivimos en tres presentes porque el pasado y el futuro siempre tomarán parte sobre lo que es ahora.
Por otro lado, también somos capaces de diferenciar dos tipos de duraciones distintas, en donde una es más larga que la otra. Por esto, usamos la medición del tiempo para determinar las duraciones en las que vivimos cierto periodo.

Este es otro de los grandes temas y ejemplos en los que se puede demostrar que el hombre está siempre inquieto por definir todo lo que lo rodea, saber en lo que consiste para así poderlo analizar después. El tiempo es uno de esos pocos factores que todas las personas sabemos que existe, pero no encontramos una forma concreta de darle un sentido o significado.